Pensar resulta ser más extraño

Los humanos se vuelven extraños y hermosos cuando comienzan a pensar.

¿Quién dice que no? Puede ser cierto, puede que no, puede solo ser una idea equivocada, puede simplemente ser un deseo, nadie lo interpretará hasta que lo sienta, ¿pero qué más da?

Y así empieza el ciclo de la existencia.

Nacemos como pequeños huevillos que esperamos romper nuestro cascarón, suave y protector alrededor nuestro, sintiendo nada más que los latidos de nuestra madre, los fuertes ejercicios al subir y bajar las escaleras del infinito, y las voces a nuestro alrededor, no pensamos, solo nos movemos y nos alimentamos, como si fuéramos un estorbo del que es inevitable tenerle cariño.

Luego salimos de nuestra caja de Pandora, nosotros ahora somos el nuevo acontecimiento, el nuevo Apocalipsis, depende de a quién decidamos enseñarlo y a quien ejecutarlo, a quien decidamos acariciarlos con nuestros tormentos, y a quien lastimar con nuestros rayos y escupitajos de lava.

Nos cantan, nos hablan, juegan con nosotros, cada uno de los individuos, y aunque no pensemos con palabras, podemos saber por instinto qué cosas nos hacen bien, qué no, y qué nos agrada de nuestro momento. Pequeños como los bolillos de los supermercados, cuando se encuentran duros son irritantes, pero cuando se calientan y los embarras con mantequilla, ¡Mmm! Vaya que son suaves.

Vamos aumentando nuestro tamaño, al igual que nuestro pequeño cerebro, aprendemos, nos decepcionamos, los errores nos atormentan de igual forma, y no pensamos más que en lo que creemos más grande, lo más importante, o simplemente en lo que más nos dicen y más vemos.

No tenemos control de escoger qué es lo que queremos ver, escuchar, oler, saborear, tocar, vivir, respirar… esa es una cruel experiencia de la vida antes de ser perfecta, tenemos que probar todo antes de entender el universo.

Y es aquí cuando uno comienza a pensar de verdad, ¿por qué hasta aquí? Aún somos muy pequeños como para entender el significado de nuestra existencia, antes de preguntarnos por qué estamos vivos, por qué nos tocó despertar en esto que llamamos vida, antes de siquiera experimentar las demás maravillas del placer, extraños a nuestras pequeñas gelatinas rosas.

Dicen que cuando uno se enamora, dejamos de pensar, pero creo que es lo contrario, cuando nos enamoramos es cuando pensamos, tal vez no racionalmente, pues el amor y la lujuria son una droga difícil de entender, mucho menos cuando estamos bajo sus efectos; sin embargo es cuando nos volvemos poéticos, nos volvemos más artistas, más emocionales, más capaces de cualquier cosa, donde entra lo extraño; somos tan extraños al darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer por amor, por lujuria, por los deseos y el dinero.

¿Cuándo sabemos si pensamos? Técnicamente lo hacemos todo el tiempo, pero pensar, entender, escuchar y recitar se nos hizo lo más normal y en absoluto extraordinario del mundo, solo los volvemos a tomar en cuenta cuando otros lo hacen, cuando otros piensan, entienden, escuchan y recitan, ¿quién dijo que ellos no sienten lo mismo cuando nosotros lo hacemos para ellos?

La Isla de Cristales como Plumas

Las isla de la gente que amaba y amo siguen merodeando en la superficie de mis océanos, pero esta vez están llenos de planta y musgo por todos lados.

¿Quién lo diría? Ahora era yo la dueña de mis océanos, de mis islas favoritas, de mis propios atardeceres, y ya no necesito una cama hecho con la madera de nadie.

Hice mi propia isla, nunca creí que podría hacerlo, pero realmente existe, y es la mejor de todas, me siento más cómoda en aquel lugar de suaves colores cremas y olores a café turquesa.

¿Se las presento? Va, por mí genial.

No cualquiera tiene el permiso de pisar mis arenas, ni de quedarse allí más de un día, no sin un ticket dorado que lleven colgando del cuello.

Apenas llegan a pisar los suaves granos de concha molida y se siente la magia hasta dentro de los pulmones, las pesadillas que volaban a mi alrededor, que volaban cuando yo dormía en mi bote de flores y cristales de colores, se extinguieron para la eternidad, y es posible encontrar un bosque de dulces y malvaviscos al otro lado de mi nueva casa.

Caminando más adelante pueden encontrar un camino que lleva a un gran mercado, los trabajadores de todos ellos son fantasmas que me he encontrado deambulando sobre el mar, y me encantan cuando te tratan de vender algo recitándolo con metáfora y poesía de la extraña.

También encuentras un gran escenario de teatro, donde muchas obras como “La sociedad de los Poetas Muertos” dan su actuación cada noche, al igual que muchos otros, simplemente encantadores.

También hay un museo, uno de mis derrotas y victorias, mis avances y mis bajones, mis promesas y mis estupideces, todo aquello que me conforma hoy en día está para admirarlo, para leerlo, y si gustan, también estaré ahí para contarlo.

De vez en cuando puedo llegar a encontrarme con personas del pasado, no muertas, pero que para mí ya no existen, personajes hechos ya polvo de nubes grises y gusanos de gomitas, pero que, por alguna extraña razón, se les ocurre pasar, deambular, apreciar lo que soy ahora.

Son transparentes y siempre llevan su sonrisa de púas, sus ropas absurdas y sus mentiras en la punta de la lengua, pero es fácil ignorarlos, aunque para mí no, de alguna u otra forma fueron importantes en mi vida de pergamino dorado.

Mi casa está en el centro de todo, y es más grande que cualquiera en cualquier isla que haya visitado ya, es cómoda, tiene arte por todos lados, y tiene la música que me gusta, puedo cantar en voz alta y sacar las notas a mi propio antojo.

Hay resbaladilla de cristal, bebidas exóticas, un cuarto solo para pintar, aunque no sea buena con los colores (lo cual es irónico porque mi isla está llena de ellos), y otra para cocinar, un gran jardín donde el pasto no parece de clavos ni te da picazón, y con una gran variedad de flores, todas ellas perfumando lo que es ahora mi hogar para siempre.

¡¿Cómo es que nunca se me había ocurrido crearme mi propia isla?! No lo sé, pero ahora estoy más contenta aquí que en otros lados.

Queda cerca de los que me importan, los que me apoyan y los que me aman, aún si soy un desastre, o si soy torpe, o si mi autoestima de cristal quebradizo está más rota que la mente de un enfermo mental.

Pueden escribir cualquier cosa en la arena, y se quedarán ahí, se guardarán, y si no lo desean ahí, pueden borrarla, total es poesía, son palabras, son letras enmarcadas en cinta de figuras que embellecen la razón de su existir.

Y por supuesto, el bosque. Aquel lugar lleno de criaturas maravillosas, animales místicos y sonidos jamás escuchados antes deambulan, pero tanto ellos como ustedes se llevarán de maravilla, siempre y cuando no les den de comer tripas de bichos, eso los envenena por dentro.

Mi animal favorito es el zorro del averno acromático, su área está llena de mentas y caramelo macizo de muchos colores, su olor es más dulce que el chocolate y la azúcar, y su sonido es parecido al de las ballenas, solo que más agudo y más melodioso, no sé si me entiendan.

Además sus ojos con fondo negro cambian de color, depende mucho de qué es lo que ve en cada uno, y a mí me representa del color morado, ¿por qué será?

Cualquiera podría venir y pisar mi isla, es totalmente libre para verla, pero ahora es turno de que ustedes se queden en ella, no solo seré yo quien me ande mudando a todos lados, además, ¿por qué motivo en particular no les gustaría quedarse aquí? Lo retraté a mi modo, es como si me hubiera dibujado yo misma en un papel azul, y encima le hubiera pintado de colores acuarelas de 400 pesos, donde en la noche brillan con un color neón jamás visto antes.

¡Ah! Pero ésta vez me quedaré aquí, no me dormiré en ninguna cama con cuencos, ni en el suelo con mantas, sino en mi propia cama, con una colcha formada por las suaves olas y riachuelos de los ríos en mi nuevo hogar, y pintadas de morado brillante, tal como lo es la galaxia y en universo en sí.

Eso sí, si vienen no olviden traer bolsitas de abrazos de azúcar o tés de Jamaica color sangre, así enamoran mi alma.

Dedicada a mí misma, quien creció en su persona, y a los demás, invitados a pasar aunque sea un atardecer con los cangrejos emplumados.

Carta para futuras reencarnaciones

Para los que viven en las estrellas, los que respiren de las rocas, y de los que cantan con micrófonos incrustados; este es un mensaje, una carta del tiempo.

Para cuando lo abran, prométanme que no dejarán de leer esta arrugada y frágil hoja de papel hasta el final de sus días, si es que aún respiran.

Para aquellos que se mandan señales de metal, con sonidos y vibración integrados, y nuestras estupideces les den tanta vergüenza que querrán volver al tiempo, mucho tiempo atrás, para abofetearnos y volvernos locos.

Duda existencial, ¿ya saben cuál es le propósito de esta chamuscada humanidad? Sí, tal vez seamos tontos, pero eso no significa que en serio no querramos saber la razón más profunda de nuestra existencia.

Díganme, ¿cómo es que viven ustedes, el futuro de nuestra cadena alimenticia? ¿Existe la Paz mundial? ¿Ya existen los autos voladores? ¿La basura ya rebasó el nivel del mar? Como en las películas de mi siglo pasado, tal vez un poco cierto observando el camino en el que, nosotros, estamos caminando.

Quisiera en serio imaginarme cómo es que son ustedes realmente, tantas películas, tantas series, tantos libros y fanfics que hablan de su civilización y nadie tiene idea de cómo es en verdad, si es que aún existe una sola realidad.

Será que podríamos, nosotros, sus antepasados, ver lo que nuestro ser dejó para ustedes…

Ver si aprovecharon las oportunidades que les dejamos, las investigaciones que les dictamos, las frases y poemas que les recitamos; bellas letras de agua salada con lodo y arena mojada, creyendo que nos entenderían cuando sus mentes crecieran, relativa y literalmente.

¿Cuáles serán las teorías de su época? Seguro los avances son rimbombantes y perfectas, las teorías son como juguetes y las ecuaciones como dulces macizos.

Y tanto que decir, tanto que cuestionar, tanto que entender… pero el número limitado de letras me lo impide, tecnología y dinero agobiante, ojalá que si existieran mensajes mentales del tiempo que nos guiaran, nos llevaran a mejorar nuestra descendencia a largo plazo.

Ojalá hayan terminado de leer esta reliquia, que se hayan reído un poco, como si vieran, reflejado en una carta, la estupidez misma, notando que mis preguntas y palabras tienen respuestas obvias.

Hasta el final de los giros solares, hasta el último parpadeo de los hombres, hasta la última bala y piedra lanzada al vacío mientras esté viv@.

Ahora díganme, ¿Como es su propio futuro?

Atte. Solo una humana más con muchas preguntas

Calaverita

•Sus vestidos de seda,

Sus joyas de piedras,

Sus cuencas vacías llenas de pena;

•La Calava se llenaba,

De almas perdidas,

El viento la jalaba más fácil que la arcilla;

•A un alma buscaba,

Desde el río y las colinas,

Pero su rostro no encontraba,

Porque estaba bien escondida.

•La Palomilla blanca,

Mariposa de mis tesoros,

A las escondidas jugaba

Para ridiculizar

A la señora de blanco oro;

•Revoloteaba en los arbustos,

Revoloteaba por el panteón,

Y la bella calaca

La buscaba con fervor;

•La huesuda de casa en casa,

De flor en flor,

En cada esquina

Y cada habitación,

Nerviosa nerviosa,

Le latía su hueco corazón,

Y estuvo a una vela

De gritar con horror;

•Pero el aleteo de las alas,

El canto dulce de su voz,

Cuando la catrina volteaba,

La mariposa le sonreía con dolor.

•La señora encalacada,

Sus manos extendió,

Sus mejillas acariciaba

Con lágrimas de amor;

•Dijo: “¿Dónde estabas?”,

La niña respondió:

“Madre, me quiero ir a la cama,

Y qué me cantes una nota de vida,

Vida, celos y calor”;

•La bella calaca,

Una sonrisa blanca le dio,

Respondió con una voz delgada:

“Mi vida, mi palomilla blanca,

De corazón puro y con razón,

Te llevaré a la cama

Donde tus sueños te esperan con desesperación”;

•Paloma, con sus manos heladas,

Desde los pies hasta el corazón,

Tomó las manos de la calaca,

Y su último suspiro arrojó.

Defectos en carne viva

Hola, de nuevo… no es así como quería decir esto, pero no tengo opción, pues el miedo y la decepción me matan del temor.

No puedo evitar hablar de ti, o sacar el tema sobre tus cuentos y libros, siendo como una admiradora tuya que nunca podrá lograr sus fantasías y deseos.

Entiendo que no quieras volverme a ver, que no me prestes tus libros o que me ignores por más de un mes, pero dime cómo controlo esto que siento entre el pecho y las alas, incontrolable, sedienta de imaginación, y decirle que todo esto es solo un grave error.

No sé si te vas, aunque eso a mi corazón le hace temblar. Sintiendo solo sensaciones positivas cada que te asomas a la ventana, te apoyas, y pasas desapercibido mi mirada, como si no “existiera”.

Mira, técnicamente no me gustas, pero es un tipo de obsesión que quiero arrojar al horno y dejar que se incinere hasta la eternidad. No quiero sentir esto, y mucho menos aceptarlo ni decirlo, pero mira, no tengo nada que perder, nada que mis memorias no puedan retener.

Ayúdame, al menos eso me gustaría pedirte, pero dime, ¿como me podrías ayudar siendo tú la causa de mi malestar? Pensar en que tengo una idea descomunal y difícil de ignorar, y tener que tratarte como un amigo más; cómo duele eso; te lo juro, me hiere por dentro, pero estoy tan acostumbrada, solo sé que éstas mierdas de agua salada no dejarán marca en la arena.

Las heridas en mis nudillos, las cortadas y los moretones sin brillo no me hacen sentir mejor, no te sacan de mi imbécil y maldita cabeza, y los suspiros tristes aumentan, dime cómo superar algo que no puedo evitar pensar…

Sé muy bien que eres como un tipo de antojo, aunque suene un poco mal; supongo que es un poco obvio qué áreas me refiero, deseo infinito que me desgarran las plumas de colibrí y me mandan al acantilado, cayendo sin poder siquiera planear para caer como hoja de papel.

Eres el tipo de antojo que solo me llegas a la mente cuando te veo, de cerca o de lejos, porque esa es la única forma de grabarte en mi pedazo de vida; las fotos están prohibidas, las conversaciones no se desarrollan, y por más que quiera, no encajo en tu forma de vivir a comparación de otras personas, siendo yo como la razón más ridícula de agregar a… tu vida.

Camino alrededor de un bosque de llamas y cenizas, las flores se marchitan, pero el aire no huele a quemado, huele a miel y café amargo, el aire está templado, pero la sensación, tanto extraña, es acogedora.

Me queda más que claro que está mal visto todo aquel contacto, tanto físico como emocional, entre un tú y un yo; y que tú, por defecto, no puedes aceptar, pero, a pesar de haber desarrollado éstas sensaciones tan inesperadas, no puedo quejarme, es extraño, es emocionante, es rebelde, pero aquel que me conoce le daría igual, digo cualquier pendejada sin pensar.

Las manecillas de mi reloj de vida se ha estancado, está mirando sólo una cosa en todo el territorio, dedúcelo por tu cuenta. Pero las tuercas, en absoluto oxidadas, se han detenido porque se han quedado sin fuerzas, quedaron hipnotizadas por tal estatua a la distancia, lleno de bronce y piedra y aura negra que solo les da más curiosidad.

Lo lamento, lo siento, perdón, me disculpo; no lo niego, y es divertido pensar cada posibilidad que dos individuos pueden llegar a crear, pero si solo uno está a favor, nada, ni una chispa de magia se podrá generar entre dos montañas, muy separadas de la otra.

Tengo que decirlo, tu cuerpo, tu mente, tus gustos, inclusive tus cabellos, finos como las cuerdas de las arpas, son atrayentes, por favor no lo niegues, sino niégame a mí, no me des oportunidad, rómpeme el corazón, destrózalo, escúpelo, o juega con él cruelmente; tienes permiso para eso, aún si no piensas hacerlo; pero a veces es menos pesado cuando uno se da cuenta que no puede hacer nada más, por impotencia y por no tener control de ella.

Yo soy la marioneta y tú eres el titiritero, mis deseos cuelgan de finos hilos de plata, sujetos entre tus dedos haciéndome bailar, pero si me dejas caer, mi máscara de lágrimas y cabellos de rizos se romperán cual porcelana fina, aunque es cierto, yo no soy ninguna porcelana fina que digamos.

Comprendo eso, puede que no sea alguien, mucho menos especial para usted, gran corcel de fuertes patas que te dan facilidad de andar entre las praderas y el mar; no te pido una oportunidad, aunque en realidad no quieres ni aceptarla ni querer intentar hacerla realidad.

Estrújame entre tus dedos, entre las palmas de tus manos, písame si es necesario.

No sabes el dolor que siento entre mi pecho y mi estómago, las lágrimas serían de sangre, el corazón me sangra, pero lamentablemente es tan metafórico que expresarlo físicamente es imposible. Estoy lista para esperar cualquier cosa de tu parte, no negaré nada de lo que salgan de tus labios, pero, como he dicho antes, cualquier movimiento negativo me va a quebrar, pues el NO me queda más que claro. Así que hazlo, quiébrame, al fin y al cabo no soy una de tus favoritas como otros más afortunados.

No te estoy diciendo que lo hagas aún si no quieres, esa es decisión tuya y comprendo cualquier movimiento, tanto de enfado como de bondad envuelta en tus brazos, solo… sé gentil de la manera más cruda que se pueda.

Lo estoy sacrificando todo aquí, justo ahora, me importa muchísimo la poca relación que tenemos, las pláticas y las obras de terror que tanto te encantan, pero en serio ya no aguanto, solo quiero explotar y desaparecer esto, ¡por favor ayuda! ¡Necesito un nuevo corazón, el más sombrío que tengan!… si tan solo pedir cosas como esas fuera tan fácil…

En serio, me encantan tus clases, tus libros, tu forma de explicarlo.

Me encantan tus palabras, tu tono de voz, tu sonrisa juguetona, la forma de tu cuerpo, los trazos de tu escritura, técnicamente me gusta tu existencia, pero por ahora solo quiero hundirme hasta el fondo del mar y decirle adiós a cualquier sentimiento traicionero.

¡Esto está mal!

¡Qué humillación para mi persona!

No me preguntes por qué surgió todo esto, ni siquiera yo sé cómo justificarlo, pero la verdad ni siquiera quiero encontrar una respuesta a este pecado insaciable de sangre humana.

Tengo miedo, miedo de perderte, aunque en realidad ni siquiera te tengo, ni tú me tienes… Pero mis alas no vuelan, y tengo miedo de saltar hacia el vacío para ver si puedo volver a alzarme en vuelo, un vuelo lleno de brazas ardientes y tonos musicales bellos.

Una niña, chaparra y ridícula como yo no podría pisarle siquiera los talones a un hombre, hermoso y grandioso como .

Quién sabe, tal vez otros estén de acuerdo con lo último, pero quiénes son es el misterio, porque yo ya no soy parte de ellos; estoy siendo traicionada por mí misma, mis impulsos, mi temor y mi miedo, tratando de ser tan fuerte como pueda, parándome firme sin titubear.

Esto podría ser una despedida, tal vez para siempre o sólo temporal, no lo sé, lo veremos hasta el final, si es qué hay un final…

No puedo decir más, ni siquiera me atrevo a escribir cada palabra que se hayan en estos versos de gelatina tambaleante, tiemblan como mis temores, pero no se derrite ante el sol de cristal y púas.

No espero que te lo tomes bien, pero tampoco que te lo tomes mal, ni siquiera sé qué esperar, el de la decisión eres tú al final…

Mi pecado deseable

Sintiendo cosas que desearía olvidar, pero que me gusta sentir en el fondo del alma.

No sabría cómo explicarlo, es tan complicado y tan prohibido que las palabras se me escapan de mi corazón lleno de costuras blancas y emociones de banderas blancas.

Así de imposibles de no notar.

Así de imposibles de quitar.

Así como uña y mugre, como artista y lienzo; pero tan diferentes como el aceite y el agua, como el sol y la luna; llegando a ser tan bello, pero algo impalpable siendo él como mi mundo entero.

Sensaciones de opresión, queriendo mi corazón gritar en voz alta y frente suyo, decirle “Por favor… aunque sea un beso tuyo”.

Me siento enjaulada, con barras de reglas y leyes que no me dejan llegar hacia él, hacia sus cabellos negros y lacios, su rostro redondo y ojos pequeños.

Se siente como que estás perdiendo algo, o bueno, que lo has encontrado y no puedes ni tocarlo con un soplido, tan lejos que ni la mirada lo llega a acariciar.

Desesperada por tocar su piel y dulzura, en alguien que es inaccesible a mí, siendo una niña tan pequeña, contra un monstruo de los mares y la literatura; apasionado en los cuentos de terror, la música clásica y el humor negro; ese tipo de persona es el que está frente mío y no puedo ni siquiera mirarlo con… mis ojos del suave Antaño.

Atravesando los pasillos de mi escuela, caminando y conviviendo con todos menos conmigo; yo sé que él sabe que existo, me enseña cosas que no le enseña a muchas personas, me presta sus libros de terror que te dan vuelta la cabeza, pero… ni sus cabellos más finos querrían tocar mis dedos pequeños e inservibles ante el violín de sus deseos.

Sus ropas negras, sus gorros aguados y su barba de picos y lentes de pino no me ayudan a olvidarlo. Lo veo y… solo suspiro de tristeza por no poder alcanzar algo que está mal para la sociedad, si nos encontraran juntos sería la cosa más desastrosa del mundo, aunque no me importaría que me encerraran en las jaulas de hierro y metal, si ya estoy acostumbrada a estar tras las rejas de la política y las dictaduras de la sociedad.

¡Y es que todavía no acabo! O tal vez sí, pero no quiero que se acabe nunca, o… tal vez dar algún paso atrevido me sirva de algo…

Esto no es amor, no estoy enamorada, solo es una necesidad rebelde que necesito saciar; nuestra relación, tal lejos de mi sueño muriéndose por ser realidad, es el que me mantiene a raya.

Pero… ¿y si llegase a tener la oportunidad? Si supiera que me seguirá hablando luego de lo que le vaya a hacer, si realmente pudiera ser capaz de lanzarme a sus brazos cuando en el salón solos nos hayamos…

Por supuesto no es posible, es más que imposible, tanta aberración en un cuento de deseo y pasión.

Sé que no le molesta que sueñe con él y yo, siendo un deseo que muero por erradicar, pero eso significaría que le daría igual, que solo son sueños y nunca se volverán realidad.

¿Cómo puede una estar tan confundida por deseos que no deberíamos ocultar en lo absoluto, siendo nosotros unos animales malditos sedientos de deseo y amor?

Pues sucede que, a pesar de la diferencia de edad, sospecho que mi corazón no será lo suficientemente grande como para llenar el suyo…

macobella 🖋

Poema sin terminar

Y las plumas de nuestras alas se prendieron en llamas al contacto de nuestros dedos. Era un fuego tibio, agradable; como una linda caricia del sol en tu mejilla.

El tiempo pasaba, el calor aumentaba en una caricia más suave, se sentía que te abrazaba mientras te acariciaba la cabeza.

Pero la lluvia de meteoritos nos estaba golpeando, nos desgarraban la ropa y las caricias no evitaban nada.

Tu mano, lo único que me sostenía a ti, agarrados de la mano era mi fuente de fuerza ilimitada… Pero vino la roca de diamantes incrustados y rompió el lazo.

Tenía rasguños y diamantes en mis manos y en las muñecas, sangraban, y no podía evitar el dolor que me había provocado; pero, por más que me doliera, extendí mi mano destruida hacia ti, esperando que tú estuvieras haciendo lo mismo y así alcanzarnos de nuevo.

Pero…

Tus manos estaban en tu pecho, también herido por ese impacto, las gotas de sangre y diamantes brillaban a la distancia, y tú habías olvidado que nuestras manos alguna vez se habían agarrado con fuerza.

Corazón de enredaderas y rosas

Hace un tiempo había perdido a alguien.

Extrañaba a esa persona, más de lo que debería de haberlo hecho. Extrañaba su sentir en mi piel, sus labios en mi cuello, sus ojos en mi miel; extrañaba tener su presencia cerca, endulzando mis días y diciéndome que nunca me dejaría; que pelearía por mí y que era lo único que él importaba; que estando conmigo nada podía salir mal y que con solo pasarme por su mente lo hacía sonreír.

Así de bella mierda era ese amor.

Pero, de pronto, la esperanza se quebró.

Su tacto dejó de estar presente, sus ojos miraban a otras personas, sus risas reía por puras estupideces, y sus tiempos los invirtió en caminar sol@ y llorar; olvidó mi presencia, olvidó que yo l@ quería, olvidó que aún me importaba.

Tal vez fue culpa de l@s dos, nos alejamos pensando en que el contrario haría algo al respecto, pero resultó ser que solo nos alejamos más de lo que pensamos.

Todo terminó, las Islas dejaron de funcionar, y el océano dejó de tener color; para mí no había nadie más con quien hablar, mi vacío ancestral era lo suficiente perturbante como para hacerme implosionar.

Las cosas se estaban nivelando, su presencia y peso se hacían menos pesadas, pero aún andaba enamorad@ de aquella persona, teniendo una pequeña esperanza de volver.

Resultó ser que se buscó a alguien más, sabiendo lo que mis sentimientos gritaban en mi piel.

Y me volví a quebrar, no podía faltar la sensación vacía e inútil en mi estúpido pecho.

Lo mejor de todo es que, gracias a eso, soy más feliz ignorándol@ y reírme feliz con otros delante de esa persona que mirando como abraza a alguien más como lo hacía conmigo.

Esta es una pobre historia de superación que la verdad no tiene sentido ni es nada importante. Pero se siente bien reírme y contar las pelotudeces que hizo.

Atte: Zombie-Hiperactiva 🎩

Selvas inundadas de sueños y canciones para llorar

Bajo la abrigadora sábana rodeada del calor inmenso y la selva silvestre se hallaba ella, ella y principalmente ella.

Se sentía vacía, sin propósito, no sabía qué pensar para llenar su cabeza de algo y ocuparse con ello.

Situada en el centro de la selva llena de serpientes y abejas había una cama; una cama con una fina sábana rota de colores amarillo pastel y puntos rosas desgastado en sus colores. La colcha igual de fina, pero abrigadora a pesar de su vista; roja y morada con formas de estrellas en el cielo alumbrando su ser.

Y entre estas dos telas, se hallaba una niña; era una niña pequeña, de ojos grandes y cicatrices en la piel.

Ella vivía en la cama entre el montón de árboles que apenas dejaban pasar el sol del cielo. Pero eso no era lo que la inquietaba en ese momento, no.

No le importaban las culebras, las abejas o siquiera las cucarachas, a pesar de vivir en las lejanías de la riqueza, ella estaba estable en su hogar.

Sin embargo, algo no la dejaba en paz, el sueño que había estado pensando desde aquella misma mañana la había perturbado durante todo el día.

Cantaba las canciones que se le presentaban en los audífonos de alas de ángel, leía el libro de “Quetzalcoatl” junto con una nota de piano y violín, ella incluso enrollaba las vendas descompuestas que habían estado intactas desde hacía años solo para sentirse satisfecha y dejar de lado aquella sensación tan perturbadora.

El sueño, era una locura, ella había soñado con él de nuevo. Ella había visto a uno de sus más grandes amores en sus sueños, y simplemente no podía evitar tal hecho.

No podía dejar de pensar; de pensar en su cara, en su altura y tamaño, no podía dejar desapercibido el tono de su voz, y mucho menos lo que había hecho él con ella.

El chico, tan guapo y amable como había sido él con ella siempre, se había cansado; él se cansó de esperar, de luchar por otra cosa, y decidió luchar por ella. “Amor mío, lo siento por todo, no puedo dejar de tenerte lejos”, decía él; ella solo se quedaba con los ojos bien abiertos, simplemente no podía creérselo, tantos problemas, tantas peleas y tantas líneas rotas, y después del dolor y el recuerdo simplemente venía y se disculpaba, como si no hubiera podido venir antes y evitar todo este caos de emociones y pensamientos suicidas.

“Por favor, te necesito…”, ella asombrada por todo simplemente se puso a llorar y a sonreír en grande, ella… estaba esperanzada, no podía con toda esa alegría dentro de su débil cuerpo de niña pequeña.

Y sacó un objeto brillante de su bolsillo, se lo puso delante de ella y dijo: “Por favor, acepta este regalo, ya sé que no puedo compensar todo lo que te he hecho ni todo lo que ha pasado entre nosotros, pero quiero iniciar un nuevo comienzo, contigo”.

Era un anillo, un anillo de oro y plata con flores talladas en el centro de este; sabía que era lo que más le hubiera gustado que él le regalara, y por una razón estaba cumpliendo ese deseo tan profundo y… triste.

Lo tomó, se lo dejo en el dedo anular y lo admiró con unos ojos que brillaban más que el sol y el cielo. Lo había abrazado, lo había tocado, había aspirado de nuevo su olor a loción y ropa lavada y, sin más, lo miró y lo besó.

Lo besó

Lo abrazó más fuerte

Lo siguió amando…

Pero, para mala suerte para los dos (o mejor dicho para ella), el sueño la había timado.

Sus ojos se abrieron de golpe junto con una sonrisa en el rostro, notó las altas palmeras y las mariposas volar arriba de ella, sus ojos se llenaron de lágrimas.

Lloró, pero no de felicidad. Lloró toda la mañana pensando en lo que pudo haber sido, en lo que había sido y en lo que quería que fuera.

Lloró hasta cansarse de llorar, pues siempre era lo mismo cada que él salía en uno de sus sueños.

Normalmente salía y él nunca se percataba de que ella lo estaba mirando, para él ella no existía en absoluto, ella no era nadie para él, y eso la atemorizaba.

Se paró de su cama, acomodó las sábanas y colchas quitando pelos de gatos de las que no sabía de dónde rayos salían, y se volvió a sentar en ella.

Y así transcurrió la tarde, más larga que mil años en prisión o que el tiempo para hacer el examen. Quizo… ella quizo ocupar su cabeza de algo, escuchó toda la tarde “Without me” en sus audífonos y sin querer se puso a leer los lindos mensajes que le habían llegado hacía casi una eternidad; recordar le gustaba, pero dolía.

“Birds” se escuchaba en el aire de la selva, ella acostada en su cama con las extremidades abiertas y mirando las pocas luces del sol, sin ganas de hacer algo, incluyendo recordar.

No era exactamente recordar, era recordarlo a él. No podía con tanta presión, con tanto deseo, aún sentía cosas por él y ella no quería aceptarlo, quería acabar y sentirse libre. Aceptaba el hecho que el título “soltera” le despojaba de algunos poderes, pero le otorgaban otros, y eso a ella no le importaba.

Pero lo ama demasiado, para ella le era imposible despojarse de esos sentimientos que la habían hecho sentir tan bien hacía tiempo. No podía simplemente abandonarlo, y ya había buscado excusas para odiarlo y despegarse de él, pero… no podía.

Estaba condenada

Estaba melancólica

Estaba a punto de explotar

Estaba al borde de la muerte emocional, prefería que alguna culebra la picara y dejar ya todo atrás.

Caía la noche, los grillos cantaban y las luciérnagas vagaban por todo el lugar. Cerraba sus ojos y luego los abría, no podía dormir y permaneció así hasta cansarse de dibujar y leer.

La canción nunca la cambió, sentía que podría llenar su vacío si lo escuchaba entre sus sueños.

Y el problema era ese, estaba harta de soñar, ya no quería volver a dormir nunca más, pues cada sueño era peor, de pesadilla a horror. Y en la mayoría salía él, no quería volver a ver su cara tan linda, pues eso significaba que no dejaría de pensarlo en todo el día y escucharía su lista de canciones con el “Pink Ocean” como la preferida.

Without Me • Halsey

https://youtu.be/J6enOG547lk

Birds • Imagine Dragons

https://youtu.be/vOXZkm9p_zY

Pink Ocean • The Voidz

Las cajas de música

Cajas, pianos, peines de metal sonadas con bolas salientes de melodías de cristal.

Sonidos tan dulces, con recuerdos explosivos y trenzas de colores que se sacuden y vuelan en el viento.

¿Por qué una pequeña melodía, que dura menos de 10 segundos, puede destruirte para siempre?

¿Por qué un peine de metal puede hacerte retumbar la mente y los oídos cada que cepillan las bolsas plateadas?

¿Es que acaso podrían reinar el mundo de los recuerdos, las melodías suaves (más poderosas y hermosas que las cuerdas de un arpa) y las lágrimas de acero inoxidable?

Conquistar oídos,

Conquistar melodías,

Conquistar mentes,

Conquistar personas.

Objetos tan raros y tan “simples” con un poder que ni la voz más hermosa podría alcanzarla, NUNCA.